Hace dos semanas volví a la oficina después de que naciera mi bebé, Cayetana.
Fue como empezar un trabajo nuevo, salvo que conozco a toda la gente con que trabajo.
Incluso nos mudaron de piso dentro del edificio (achique edilicio por la crisis).
Yo contenta, porque aunque ahora comparto oficina, la oficina es mucho más linda que tenía.
Encontré un cuartito guardatuti lleno de cajas, que he convertido en lactario, me pusieron un sillón que había en un pasillo para que pueda sacarme leche cómoda, y soy la dueña de la llave (estoy pensando alquilarlo por fracción de media hora para dormir la siesta, jiji).
Caye va al jardín a dos cuadras. Ya aprendí a decirle "jardín" y no "guardería", porque los bebés no se "guardan".
Hoy nos llamaron de un colegio que fuimos a ver en el barrio para la gorda, no había vacantes (al punto que teníamos 20 personas en lista de espera adelante), pero de pronto van a abrir dos salas. Me crearon una disyuntiva, porque estoy feliz con el jardín maternal a dos cuadras de la oficina, pero éste otro es maternal, luego colegio, y sale la mitad. Esta cerca de la casa, no de la oficina, es decir a unos 40 minutos del trabajo, con todo lo en contra que eso significa. No sé qué hacer.....Igual es para marzo, pero te meten presión con que pagues ya si querés la vacante...
Y ésto recién empieza. (carita del grito de munch).